“Like Family”: un Voluntariado que hace familia

La Asociación Cultural Prados participó este verano en tareas de Voluntariado en el “Centro de discapacitados Juan Pablo II” , en Fátima (Portugal). María es una de las 21 jóvenes que ha empleado parte del verano en ejercer labores de voluntariado. Allí son atendidos estos niños con una condición imprescindible: usar silla de ruedas.
El grupo lo formábamos en total 21 jóvenes de Valladolid y Pamplona, de edades variadas. Entre nosotras había algunas que no era el primer año que asistían, pero para casi todas era la primera vez y estábamos ilusionadas.

Por la mañana íbamos al centro y sacábamos a los niños de paseo, les cantábamos canciones o les entreteníamos con juegos. El idioma no era un obstáculo, ¡nos entendíamos con ellos a la perfección! Es fundamental demostrar cariño, que luego se convierte en confianza. Todo comienzo es difícil, y esto no fue una excepción. Era impresionante ver a tantos niños en silla de ruedas. Pero ellos mismos facilitaban las cosas, porque son muy cariñosos y agradecidos. Nos sentimos acogidas desde el primer momento. Incluso nos orientaban sobre lo que podíamos hacer o lo que necesitaban en cada momento. Reciben muy buen trato por parte de los profesionales del centro, que se nota que les quieren, pero siempre hay cosas que, aunque desearían hacerlas, no tienen tiempo, y ahí es donde entrábamos nosotras.


Los trabajadores del centro nos enseñaron la importancia del cariño para con los niños. En un audiovisual que nos proyectaron, nos explicaron el valor cristiano de la vida hasta la muerte, y cómo todo el mundo ha nacido para “volar muy alto”: llegar al cielo. Estos valores cristianos son los que inspiran el trabajo del centro. Todo ello se traduce en una cierta organización. Por ejemplo, los niños viven en “casas” de doce, aproximadamente. Cada casa tiene una vida independiente, lo cual evita la sensación de masificación y propicia una vida familiar, de forma que les haga sentir a cada uno importante, e incluso responsable dentro de sus limitaciones, ya que todo lo que puedan hacer, lo hacen por sí mismos. La vida familiar les lleva a estar pendientes unos de otros, a celebrar los cumpleaños, etc. Es el programa denominado “Like family”.

Creo que es importante tener una experiencia de este tipo, porque se te rompen  muchos esquemas preconcebidos. En primer lugar, ayuda mucho a valorar todo aquello que tenemos y en lo que no nos fijamos, como puede ser la salud, una vida independiente, poder moverte sin ningún esfuerzo… Pero también ayuda el ver las caras sonrientes de aquellas personas que carecen de ello.


Hoy en día se nos intenta convencer de que una persona enferma de por vida es una persona inútil, y lo que es peor, hay muchos enfermos que se lo han creído. Por eso es necesario ver caras sonrientes entre los enfermos, porque la felicidad también es para ellos. Estoy convencida de que es mucho más lo que hemos aprendido que lo que hemos dado.

Anuncios