“¡Qué pasaría si Dios fuera uno de nosotros!”

La Asociación Juvenil Trechel, junto con otras Asociaciones juveniles de Castilla y León, ha participado en un Voluntariado en Carei (Rumanía) del 15 al 29 de Julio. Allí se han reunido treinta y cinco jóvenes para ayudar, acompañar y jugar con  ancianos, niños de un orfanato, personas con alguna discapacidad; y han echado una mano en la limpieza, pintura y acondicionamiento de estos centros de acogida.
Reproducimos el testimonio de una de las voluntarias, que puede resumir el parecer unánime del resto de las asistentes: “Me llamo Mª Victoria Pérez, soy una chica normal que vive en un país cuyas formas de vida –pensaba- eran normales, con una familia normal y una propina mensual, semanal, etc., la cual también creía que era lo justo y habitual, pues bien, ¡me equivoqué!, y me di cuenta nada más cruzar la frontera de Rumanía: casas simples, carros con caballos, en lugar de coches, nuestro “simple autobús” atrapaba miradas.

El comienzo no fue nada fácil para nosotras, chicas de ciudad, acomodadas a “ciertos lujos” como son internet, móviles, agua caliente…se nos hizo un poco cuesta arriba, pero lo que quiero expresar con este testimonio, no son las superficialidades de lo bien o mal que lo pasamos, sino de lo que nos ayudó esta experiencia, que según mis amigas españolas, era de locos (irte a otro país, del que me he dado cuenta conocemos más bien poco, para ayudar a otras personas, pudiendo estar en la playa tomando el sol o de fiesta), para abrirnos los ojos y agradecer los pequeños detalles que mi familia o personas ajenas hacen por mí.

En primer lugar el gran sentimiento de acogida por parte de los rumanos con los que tuvimos la suerte de toparnos: la dueña del internado en el que vivimos por unos días, los ancianos el asilo, las personas con problemas mentales en el psiquiátrico y los niños y niñas del orfanato al que fuimos a CAREI (una ciudad que se encuentra al norte de Rumanía, en frontera con Hungría). Todos ellos agradecidos de vernos y es que ¡es tan fácil hacer feliz a una persona!, ¡si todos valoráramos lo que tenemos ¡….Son las fronteras que crea el hombre, no Dios, lo que nos separa a los unos de los otros, lo que limita a los seres humanos a crecer; pero esas fronteras no son tan importantes, pueden desaparecer.

Nosotras mismas, en estos días, nos comunicamos con mucha gente sin saber como decir hola en rumano, pero basta con poner ganas y buena voluntad. Esta convivencia, me ha ayudado a reforzar mi fe, ya que me he dado cuenta de lo completa que es, que acoge a feos y guapos, enfermos y sanos…..no excluye a nadie, sólo te exige una cosa: querer al prójimo, querer al que tienes al lado con sus defectos y virtudes, y es que en  cada persona puedes ver a Dios (su parte buena), como decía la canción de Joan Osborne, “¡qué pasaría si Dios fuera uno de nosotros, un extraño en el autobús!”.

Me llamó la atención la cantidad de personas, con diferentes religiones, que viven pacíficamente en un mismo lugar (ortodoxos, protestantes, cristianos…), y la falta de cariño que sufren tantas otras. Sí, podemos colaborar para crear un mundo mejor, es nuestro momento, porque con pequeños gestos se puede cambiar el mundo”.

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