Dedicar tiempo a los demás te llena por dentro

Universitarias de la Asociación Cultural Artes de Valladolid y de la Asociación Juvenil Mladi Bas de Croacia han participado en una labor conjunta de voluntariado en la segunda quincena de Julio.


Así nos relata una de las asistentes el trabajo que han realizado estos días en la ciudad de Velika Gorica a 15 Km de Zagreb: “Del 14 al 28 de julio hemos participado en un intercambio cultural jóvenes universitarias de España y Croacia. La actividad estaba organizada por la Fundación Kumen, en colaboración con la Asociación Cultural Artes de Valladolid y con la Asociación juvenil Mladi Bas de Croacia. Entre ambas entidades consiguieron que el proyecto fuera financiado por el programa Juventud en Acción de la Unión Europea. Un total de 40 universitarias de ambos países hemos colaborado en este voluntariado.

Para todas nosotras ha sido una experiencia enriquecedora. Durante las mañanas acudíamos a trabajar a un centro de educación para niños con dificultades de aprendizaje y con alguna discapacidad. Realizamos diversos trabajos como limpieza de algunas partes del centro, pintura de un piso entero, arreglos en el jardín y juegos con los niños. Para ello trabajamos mezcladas en grupos las españolas y las croatas.

Por las tardes teníamos workshop, en los que un grupo de cada uno de los dos países exponía su visión sobre diferentes temas: cómo se ve a los niños con discapacidad en cada una de sus respectivas sociedades, exposición de la cultura de cada uno de nuestros países, debates sobre la tolerancia, etc.  Estos encuentros nos proporcionaron la oportunidad de conocernos más a fondo y de acercarnos más a la mentalidad de uno y otro grupo.

También hubo tiempo para la gastronomía, preparamos una cena española para las croatas mientras que ellas nos prepararon una cena croata. Fueron momentos divertidos del intercambio, en las que todas pusieron gran ilusión por hacer que cada uno de los grupos disfrutara.

Durante nuestra estancia tuvimos la visita del alcalde de Velika Gorica y de algunos medios de comunicación de la ciudad. También hicieron una entrevista por la radio a la responsable del grupo croata, Ivana Ropus.


Terminamos nuestro proyecto con un show en uno de los parques públicos de la ciudad al que asistieron muchas personas, y en el que actuamos con los niños del centro de educación.

Conforme avanzaban los días pudimos comprobar que todas las chicas que participamos estábamos más contentas y así es como hemos vuelto a España. Hubo momentos en los que el intercambio se ha hecho costoso: dificultades de comunicación, de comprensión, -porque la mente croata tiene poco que ver con la mente española-, cansancio y ganas de hacer otros planes más divertidos. Convivir con tanta gente diferente te exige darte a los demás y si se añade el hecho de tener que hacerlo en otro idioma el esfuerzo ha de ser mayor.  Sin embargo creo que todas las asistentes estaríamos dispuestas a repetir esta experiencia.  Pienso que hemos aprendido mucho de ellas y ellas de nosotras, y no sólo de las chicas croatas con las que hemos convivido, sino también del pueblo croata en general. En concreto me parece que son gente acogedora, humilde y con una gran capacidad para profundizar en las realidades cotidianas. A la vez se ve cómo tienen una historia reciente marcada por el sufrimiento de la guerra, pero que han sabido sobrellevar apoyándose en una firme fe en Dios.

Hemos tenido mucha suerte de haber podido participar en este intercambio y una vez más se comprueba que dedicar de tu tiempo a los demás te llena por dentro. Algunas de las voluntarias españolas comentaron que gracias a las croatas han disfrutado mucho, y que el proyecto no hubiera sido lo mismo sin ellas. Lo que se veía en los últimos días era que la gente estaba feliz”.

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