Tempero cierra el curso con una gran fiesta familiar

El domingo 10 de junio, el Club Juvenil Tempero celebró su fiesta familiar en la finca El Rincón, en Tordesillas. Acudieron cerca de 200 personas. El programa incluyó Misa, paellada gigante, juegos para los niños y se cerró con el emocionante partido España-Italia.

Fue una de esas jornadas que se recuerdan toda la vida y hacen desear la siguiente. Uno de los padres manifestaba que “es muy difícil imaginar una fiesta familiar como ésta, en la que se desborda la alegría y se hace palpable la grandeza de la familia. Además, los valores por los que trabajamos en Tempero se reflejan de manera singular en encuentros como éste”.


Los padres, como verdaderos protagonistas del Club, cuentan también con sus propias actividades formativas, entre las que destacan los Cursos de Orientación Familiar y las sesiones educativas. En la más reciente, Leopoldo Abadía congregó a trescientas personas para hablar de las “36 claves para que una familia funcione bien”.


Decenas de muchachos han acudido este año al Club, situado en la calle Gardoqui,  donde se organizan variadas actividades de tiempo libre. La más importante de todas es el estudio diario por las tardes, donde un centenar de chicos han luchado este curso por obtener los mejores resultados académicos.

Además, para los que lo desean, de martes a jueves se tienen las clases de Inglés, encaminadas a la obtención del First Certificate, concedido por la Universidad de Cambridge. Este título tiene gran prestigio (se presentan al examen unos 250.000 candidatos cada año), es reconocido internacionalmente y considerado por muchas universidades, colegios y empresas como nivel suficiente de dominio del inglés.


Otras muchas actividades culturales y deportivas tienen lugar los fines de semana: cine-fórum, realización de vídeos, maquetación, pintura, ciencia divertida, guitarra… Además de las actividades de carácter formativo humano y espiritual.


Jorge llanos, padre de tres socios del Club, manifiesta “que nuestros hijos tienen derecho a una formación completa de calidad, y sabemos que ésta se apoya sobre tres “patas”: la propia casa, el colegio y el club. No discutimos que esa tercera “pata” se pueda conseguir de otras muchas formas, ni de que existan excelentes asociaciones de tipo cultural o deportivo que sirvan con eficacia a muchas familias; pero nosotros hemos tenido la suerte de encontrar en Tempero lo mejor. Creemos que la educación que se imparte en esas “tres escuelas”- la familia, el colegio y el tiempo libre- ha de complementarse de modo coherente para conseguir que los chicos sean buenos ciudadanos y hombres de criterio, y mi experiencia es que este club me garantiza ambas cosas. Esto y mucho más es Tempero, y para verlo de cerca, nada como decir que estás dispuesto a echar una mano.”


Como en anteriores años los chicos han participado generosamente en muchos programas solidarios: el tradicional festival de Navidad para los ancianos de las hermanitas de los pobres, la colaboración en Semana Santa con el centro de disminuidos psíquicos Juan Pablo II, en Fátima; las habituales visitas a Cáritas para llevar ropa y conocer la labor que los voluntarios de esta institución realizan con los más desfavorecidos de la ciudad. Diversos grupos han visitado también el asilo de las hermanitas de los pobres. Algunos se dedicaron a acompañar ancianos y otros a colaborar en los comedores, distribuyendo la comida y ayudando a comer a algunos más impedidos.


El Club juvenil Tempero nace en 1965. Como tantos otros clubes juveniles por toda España, surgen como fruto de la iniciativa de un grupo de familias que, impulsadas por las enseñanzas del Fundador del Opus Dei San Josemaría Escrivá de Balaguer, desean ofrecer a sus hijos un modo de ocupar el tiempo libre que sea formativo y divertido a la vez.

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