“Me he hecho checa de corazón, sin dejar de ser española”

En este mes de julio ha pasado por la casa de retiros y convivencias del El Rincón (Tordesillas), María Jesús Sanz, Numeraria que empezó la labor en la República Checa y  que curiosamente conoció el Opus Dei no en Valladolid, sino en Alemania.

¿Qué hacías en Alemania cuando conociste la Obra?

Fui a aprender alemán. En el colegio había aprendido francés y después de terminar, vi que lo que me gustaba eran los idiomas. Estuve dos años en una familia en Irlanda aprendiendo inglés. y me fue fenomenal. Al volver a España, pensé que aprendiendo alemán solo un año más, tendría muchas más posibilidades, así que volví y conocí la Obra en Colonia, mientras esperaba en la cola de la Universidad para inscribirme en un curso de alemán. Oí hablar en español y como apenas hablaba alemán, me acerqué y  conocí a una persona de la Obra que charlaba con una colombiana; enseguida me dijo que era del Opus Dei, yo no lo conocía, sólo me sonaba el nombre, pero me resultó muy simpática y me quedé a comer con ella. Resultó que la casa de la familia donde yo estaba viviendo estaba en una calle paralela a la residencia de la Obra de esa ciudad, así que enseguida empecé a ir por la residencia y a participar en los medios de formación. Después de ser admitida en el curso de alemán, hablé con mis padres y en septiembre de ese año, empecé a vivir en la residencia de la Obra.


¿Cual fue tu primera impresión cuando entraste en un Centro de la Obra y que te llamó la atención?

El ambiente de la residencia me encantó desde el primer momento, me sentí en familia. Aunque éramos muchas, creo que entonces éramos unas ochenta, había mucha cordialidad, alegría, preocupación de unas por otras… Estábamos estudiantes de muchas nacionalidades: japonesas, iraníes, mexicanas, estadounidenses, argentinas, españolas, y por supuesto alemanas. Se respetaba mucho a todo el mundo y hacíamos planes juntas. Había un gran respeto a la libertad y opinión de las demás. Y se daba importancia a las actividades culturales. Gracias a la variedad de las que estábamos, era frecuente tener tertulias culturales sobre el país de origen de alguna de nosotras, también cantábamos, hacíamos festivales, celebrábamos los cumpleaños… Podíamos ir a la tertulia que hacían las de la Obra todos los días si queríamos.
Recuerdo un Aula de Teología que teníamos una vez a la semana a la que asistían voluntariamente chicas de otras religiones o que no practicaban. Era frecuente hablar después sobre ello o sobre distintos temas, creando discusiones muy interesantes. Yo desde el principio empecé a asistir a los medios de formación, y me di cuenta que era lo que siempre había escuchado en mi familia y en el colegio donde estudié. Enseguida pedí la admisión como Numeraria.


¿En qué países has vivido hasta ahora?. ¿En todos ellos has podido convivir con gente del Opus Dei?

Antes de conocer la Obra estuve en Irlanda, como ya he dicho, y después de Alemania viví unos años en España, antes de ir a Checoslovaquia. En Irlanda no conocí a nadie de la Obra.

¿Cómo es acogido el espíritu del Opus Dei fuera de España?

Yo puedo hablar sobre todo de la República Checa. El pueblo checo es un pueblo intelectual y trabajador. Tienen raíces cristianas pero los años de comunismo han dejado cierta indiferencia religiosa en muchas personas. Actualmente hay alrededor de un 40% de católicos que se concentran más en la región de Moravia. A las personas que conocen la Obra les parece un descubrimiento la santificación del trabajo y de la vida ordinaria. Encontrar sentido a lo que hacen habitualmente y saber que todo ello tiene mucho valor a los ojos de Dios y es, además,  camino de santidad. Se venden libros de San Josemaría en bastantes librerías y mucha gente que no conoce el Opus Dei ha leído algunos libros, como Camino. Hemos conocido a gente que llevaba años leyendo Camino antes de conocer la Obra. Les fascina el espíritu que anima los escritos del Fundador. En los Centros de la Obra, organizamos las mismas actividades que en España y que en el resto del mundo. Hay bastantes personas que asisten a los retiros y a los cursos de retiro, para muchas de ellas el curso de retiro supone un comienzo en su vida cristiana.


¿Cómo fueron los comienzos de la labor en Checoslovaquia?

Como todo lo que empieza, los comienzos fueron pequeños: Bárbara, austriaca, empezó a viajar desde Viena junto con Christine, también austriaca, una vez al mes desde enero del 92 para iniciar los primeros contactos. Yo llegué en junio de ese año, y alquilamos un pequeño piso de dos habitaciones. En verano estuvimos en Viena, pero desde octubre empezamos a vivir Bárbara y yo en el pisito; los fines de semana íbamos a Viena junto con las de Budapest que hacian el mismo plan que nosotras desde Hungría. En el pisito de la calle Taboristká empezamos a tener las meditaciones, círculos, charlas de formación cristiana, hasta que encontramos la casa definitiva en febrero del 93. También tuvimos un par de veces retiro en una iglesia de la ciudad. En marzo llegó Agata, polaca, desde Viena. En Pětidomí, el nuevo Centro, pudimos ya tener retiros, instalar un confesionario provisional, etc.
Un grupo de estudiantes de Madrid y otro de Viena vinieron para ayudarnos a instalar provisionalmente en uno de los pisos. Empezamos a conocer gente poco a poco y, ellas a su vez nos pusieron en contacto con amigas y familiares. También venían al Centro señoras o chicas que habían conocido la Obra en otros países.
Lo más duro fue el checo; al principio pensábamos que nunca llegaríamos a aprenderlo, no se parecía a nada de lo que hablábamos, así que con la misma rapidez que lo aprendíamos lo olvidábamos. Tardamos como un año en empezar a entender y responder. Yo, por ejemplo, me acuerdo lo difícil que era entender los números cuando íbamos a comprar, así que siempre daba algún billete para que me devolvieran el resto, hasta que el monedero me “estallaba” de monedas. Recuerdo también la vez que fui a la peluquería y pedí que me cortaran un centímetro las puntas y me cortaron el pelo corto, exactamente un centímetro de pelo. O los líos que teníamos con las cantidades en el supermercado porque allí no existen los gramos.
En enero del 93 Eslovaquia se separó de la República Checa, pero continuaron haciendo viajes a Bratislava desde Viena hasta que empezó el primer Centro allí. Poco a poco fuimos aprendiendo la historia, cultura, costumbres, tradiciones y mentalidad, lo que nos ayudó a sentir el país como nuestro. Los checos tienen muchas cualidades como, por ejemplo, la puntualidad o el orden, cosas que viviendo en el país se acaban aprendiendo y se agradecen mucho. Vivir aquí ha supuesto un gran enriquecimiento, ellos, a su vez, también aprenden de los extranjeros que estamos aquí.

¿A qué te has dedicado profesionalmente en este país?
Me he dedicado a la enseñanza. El primer año trabajé en un colegio dando clases de inglés,y luego he trabajado siempre en la Universidad de Economía, en Praga dando clases de español. Desde septiembre del año pasado, vivo en una nueva ciudad, Brno, y me dedico también a la enseñanza del español. La verdad es que trabajo no me falta, porque el español es una lengua en auge. En la Universidad de Economía, con la que sigo en contacto, hay varios miles de estudiantes de español de las siete facultades que tiene. Por el trabajo he tenido que estar todos estos años muy al día de todos los acontecimientos tanto políticos como económicos y culturales de España y América Latina. He estado en España en intercambios con varios grupos de estudiantes checas de nuestra Universidad, con algunas de ellas todavía mantenemos el contacto después de varios años y tenemos gran amistad. En uno de estos intercambios con estudiantes de Madrid, estuvimos una vez en Sigüenza en un proyecto de restauración. El sacerdote que atendía la catedral organizó una visita a un monasterio de monjas de clausura. A mí me pareció demasiado para dos estudiantes mías que eran totalmente ateas, pero al regresar a Praga comentaron que lo que más les había ayudado e impactado de todo fue esta visita.

¿Cómo son las jóvenes checas?

Son personas educadas, emprendedoras, independientes; les encanta conocer nuevas culturas, para ellas viajar es fundamental. Sienten gran atracción por España y América Latina, así como por otros países exóticos.

¿Te gusta vivir fuera de España o echas de menos tu país?
Me he hecho checa de corazón, sin dejar de ser española.

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