Toma posesión como arzobispo de Valladolid Mons. Ricardo Blázquez

Más de 3.000 fieles arroparon hoy entre aplausos al XIV arzobispo de Valladolid, monseñor Ricardo Blázquez (Villanueva del Campillo, Ávila, 13 de abril de 1942) en su toma de posesión en el cargo en sustitución de Braulio Rodríguez, quien abandonó la Diócesis vallisoletana para ocupar el cargo de arzobispo de Toledo y primado de España. La ceremonia contó con más de 40 cargos eclesiásticos, entre los que destacaban el Nuncio Apostólico del Papa en España, Renzo Fratini, y tres cardenales españoles, como son Carlos Amigo, Luis Martínez y Agustín García-Gasco, arzobispos de las diócesis de Sevilla, Barcelona y Madrid.

Con puntualidad británica dio comienzo el acto en la Catedral Metropolitana de Valladolid, a las 12.30 horas, que se quedó pequeña para acoger la misa estacional que proclamó al prelado abulense. La gran afluencia de gente en la seo provocó que el desfile que dirigía a Mons. Blázquez hacia altar para comenzar la ceremonia tuviera que marchar por fuera de la catedral, desde la zona del Museo, hasta la entrada principal del imponente edificio. Allí fue recibido por los representantes del Cabildo y del Colegio de Consultores y donde el Nuncio presentó a Mons. Blázquez al deán. Todo ello era seguido también por los 400 sacerdotes y diáconos que se habían situado en los cruceros de la catedral.
Una vez dentro, los feligreses abrieron paso al que ya era su nuevo arzobispo que, siguiendo el ritual, alcanzó el cabecero de la catedral por detrás del numeroso abanico de prelados llegados hasta la ciudad del Pisuerga. Muchos de ellos, incluso descansarán hoy en Valladolid para asistir mañana a la Beatificación del Padre Bernardo Francisco de Hoyos.

A partir de ese momento y una vez que Mons. Blázquez se sentó en el centro del presbiterio, delante del altar, tomaron la palabra el propio Nuncio, Mons. Renzo Fratini, el administrador diocesano, Félix López Zarzuelo, y el canciller-secretario, quien leyó la Bula de nombramiento desde el ambón, mientras todos los asistentes escucharon sentados y aclamaron, finalmente, con diversos cantos gregorianos.

Después de la extensa homilía y la comunión a los feligreses, el arzobispo recibió el báculo y, con el sonido del órgano de fondo, recorrió las naves de la seo bendiciendo a los fieles. El acto concluyó con el entonamiento del ‘Gloria’ por parte del ex obispo de Bilbao, que cantó también la Capilla de Música de la catedral.

Asistencia nutrida

La asistencia de cargos eclesiásticos de la Comunidad fue nutrida, ya que acudieron ocho obispos, dos arzobispos y un administrador diocesano. La esfera de Castilla y León estuvo representada por el administrador diocesano de Palencia, Antonio Gómez; el arzobispo de Burgos, Francisco Gil; el arzobispo emérito de Valladolid, José Delicado; así como los obispos de Ávila, Jesús García Burillo; Osma-Soria, Gerardo Melgar; Salamanca y Ciudad Rodrigo, Carlos López y Atilano Rodríguez; los prelados de Astorga y León, Camilo Lorenzo y Julián López, y por último, de Segovia y Zamora, Ángel Rubio y Gregorio Martínez.

Asimismo, asistieron los cardenales de Sevilla, Barcelona y Valencia, así como los obispos de Calahorra-Logroño, Canarias, Córdoba, Coria-Cáceres, Jaén, Lérida, Mondoñedo, Origuela-Alicante, Orense, Pamplona y Tudela, Plasencia, San Sebastián, Sant Feliu de Llobregat, Segorve-Castellón, Sigüenza-Guadalajara, Tenerife, Vitoria, Bilbao, Oviedo, Toledo, y los dos titulares de la Diócesis de Madrid.
También se acercó a la catedral vallisoletana un amplio grupo de personalidades y autoridades políticas de la Comunidad, la provincia y la ciudad, así como familiares del prelado, paisanos y amigos, a los que en la lectura de la homilía Blázquez les dedicó un afectuoso saludo, especialmente a quienes llegaron desde Bilbao. “Ocuparán siempre un puesto privilegiado en mi corazón”, les dijo.

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