José Jiménez Lozano en el Colegio Mayor Peñafiel

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“Que vuelva Sócrates”

Jiménez Lozano reclama los valores clásicos para salvar la Universidad

El Norte de Castilla, 13.11.09
Con su erudición a prueba de cualquier debate coyuntural, el escritor abulense José Jiménez Lozano, Premio Cervantes,  dibujó ayer un panorama apocalíptico del futuro educativo. El también premio Cervantes inauguró el curso en el Colegio Mayor Peñafiel, de Valladolid, con una clase magistral sobre el papel del universitario hoy ante un auditorio de jóvenes estudiantes y algunos profesores. El también periodista acabó apelando a la necesidad de «regresar a los tiempos socráticos», a que nos rescaten esos «25 ó 30 siglos que nos han precedido». El autor de ‘El mudejarillo’ dibujó un panorama cercano al acabose de la inteligencia, con un tiempo en el que «la falta de conciencia pone la alfombra roja a la barbarie» y el caos «está a la puerta».
El conferenciante aseguró que, siete siglos después de que se fundaran las primeras universidades, sus mentores primigenios «quedarían impresionados» de lo que se encontrarían en estos tiempos. Y esto a pesar de que la institución superior ha experimentado a lo largo de su historia de todo, «de la barbarie a la impostura», como «fábrica de malvados o de borregos; en esto siempre sobresalió».
En apenas 20 minutos de clase magistral, Jiménez Lozano hizo un brillante repaso por el papel de la ‘universitas’ a lo largo de la historia hasta llegar a las complejidades actuales. A este tiempo en el que «se cuestiona toda la realidad y eso incluye a la Universidad». La liquidación de todas las seguridades ha dado paso a una actualidad en la que «las cosas ya no son su esencia, no son lo que son, sino lo que decimos que son».

Con este relativismo, el pensamiento ya no es necesario y ahora «se pone la más alta inteligencia al servicio de la política». El mal puede ser el bien, y viceversa, y sólo les separa «un contenido semántico», continuó. Ante una realidad que ya no es necesaria y sólo existe en el atrio de lo virtual, Jiménez Lozano no encuentra sentido en «defender a una universidad, pero sí lo que debe significar».
Dedicó buena parte de su intervención en dotar de ‘GPS ético’ a a los jóvenes presentes para que sepan en qué mundo empiezan a navegar. Un tiempo marcado por «el terrorismo intelectual y moral de nuestra cultura».
Les advirtió contra el triunfo de la política en todos los órdenes, porque «el gran problema es que la cultura se considere de antes de ayer, mientras la política reclama instrumentos racionales, prácticos objetos moldeables».
Así, el mundo de la enseñanza está entrando en el «vulgar mercadeo» de la política, preñado de «utilitarismo e instrumentación».
Por eso, clamó por el regreso del cartesianismo, para continuar esa lucha contra el derribo de la enseñanza de las humanidades que ya empezó en el siglo XIX. Y recordó, antes de terminar, que el totalitarismo asoma la patita cuando se impone «el rebaje de la instrucción». Incluso reinventó el organigrama educativo, en el que se impone la Nivelación General Básica: «Todos iguales por la bajeza».

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